Cortijos, haciendas y lagares. Provincia de Sevilla. Tomo 1 - page 376

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Cortijos, haciendas y lagares.
Sevilla
ambas se une. Con posterioridad pasó por diversas manos y tuvo distintas denominaciones,
hasta llegar a nuestros días aún unida a Clarevot y conservando su sonoro nombre de Seixa.
Su caserío, defendido por una alta tapia, se encuentra rodeado por un denso arbolado que,
no obstante, deja ver el interesante juego de cubiertas del edificio. Éste se articula en torno a
dos patios. El primero es el de labor, principalmente ganadero, y se encuentra adoquinado,
con acceso desde el campo por un sencillo vano en el que aparece el nombre de la finca. A
la izquierda se encuentra la vivienda del casero y más allá una gran cuadra, en la actualidad
con varios boxes. En la crujía derecha de este primer patio hay una estructura con arcadas de
ladrillo sostenidas por pilares y cubiertas de viguería de madera y uralita que parece seguir
el esquema de los tinaos, función que pudo tener en origen. Por último, al fondo hay unas
arcadas –de una obra que en origen fue vaquería– que dan paso al segundo patio.
El segundo patio es el del señorío y tiene su propio acceso desde el exterior a través de
una cuidada portada rematada por una espadaña. En el patio hay un pozo con interesante
labor de forja, así como diversas piedras de molino. A la izquierda se levanta el señorío, de
doble altura y con una galería de arcos en la planta inferior que cobijan el porche de donde
parte la gran escalera que sube al segundo piso.
Junto a la portada se encuentran la oficina y la capilla, con puerta al porche, donde está
también su aguamanil. En su interior la capilla cuenta con tribuna. Más allá y en línea con
el señorío está la almazara, señalada por la torre de contrapeso coronada por un espectacu-
lar mirador. De la factoría de aceite se conserva perfectamente la nave de la prensa de viga,
en la que se encuentra la capilla, con arco de descarga apuntado. Esta nave está cerrada
por una serie de arcos de ladrillo, el mayor para el molino y los menores sostenidos por
columnas, que daban paso a la nave de los trojes, que no se conserva.
Al fondo del patio del señorío y separado de él por una reja está la huerta, hoy en parte con-
vertida en jardín, pero que aún mantiene en gran medida su función originaria. Elemento singu-
lar de esta huerta es la noria, que conserva su maquinaria en perfecto estado. A la derecha de este
segundo patio se encuentran las arcadas ya referidas de comunicación con el patio de labor, en
cuyos extremos hay dos apartamentos en los que aparecen sendos azulejos con los nombres de
los Clérigos y Cabezarrasa, correspondientes a otras fincas de los actuales propietarios de Seixa.
En el entorno del edificio, rodeado de frondoso arbolado, se distribuyen diversos ele-
mentos como un pozo y abrevadero, piedras de molino, tinajas y cercados para caballos.
Bibliografía:
SANCHO CORBACHO, Antonio (1952 A), pág. 23;
AGUILAR, Mª. Cruz (1991), pág. 210;
AGUILAR, Mª Cruz (1992), pág. 147;
AGUILAR, Mª Cruz; SABATÉ, Isabel y RODRÍGUEZ
BECERRA, Salvador (1992), págs. 25 y 26;
AGUILAR, Mª Cruz; GAMERO, Mercedes y PARIAS,
María (2004), págs. 93-109.
Arriba, la noria;
a la derecha, acceso a la hacienda.
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