Cortijos, haciendas y lagares. Provincia de Sevilla. Tomo 1 - page 379

Alcores.
Inventario de edificios
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incautadas. Es muy posible que de esa forma se hiciese con la finca el marqués de Gandul,
que aparece en la misma fuente como su propietario en la primera mitad del XIX.
No obstante, el propio edificio –que, como siempre, es la fuente de estudio fundamental–
nos da otras interesantes referencias, ya que en la portada de su señorío aparece una inscrip-
ción con la fecha de 1611 –considerada tradicionalmente como la referencia cronológica de
la construcción de su primitivo caserío– y un texto en el que se lee «Soy del señor don Fran-
cisco Gómez de Barreda, caballero de la Orden de Santiago, del Consejo de su Majestad...»,
lo que parece apuntar a que siempre estuvo en manos de la misma familia, algo que entra en
contradicción con los datos antes aludidos. Otra inscripción, en este caso en el señorío y con
la fecha de 1701 –«Año de MDCCI»– debe indicar el momento en que el edificio adquiriría
su configuración definitiva, que es la que sigue manteniendo, ya que se trata de una obra
claramente dieciochesca y prototípica. En ese momento la finca contaba con 235 ha.
Ahora bien, la presencia en el caserío de la Soledad de una torre de apariencia medieval y
aspecto defensivo parece apuntar una antigüedad mucho mayor, que cabría retrotraer al Re-
partimiento y quizás a época musulmana, por lo que no sería descabellado pensar que en este
lugar se ubicó primitivamente una alquería. Sin embargo, hemos de reconocer que Sancho
Corbacho dice de este elemento que
imita a un torreón antiguo
, opinión que no compartimos,
ya que los vanos de herradura que se abren en cada uno de sus frentes nos parecen originales
y no una reinterpretación historicista de inverosímil cronología. De cualquier forma, sólo un
detenido análisis del edificio y un pormenorizado estudio documental permitirían trazar la
historia de la Soledad con el rigor y la precisión que sin ningún género de duda merece, ya
que, repetimos, nos encontramos ante el ápice de la arquitectura agrícola de Andalucía.
La grandeza de su caserío queda reflejada en la valoración que del mismo se hizo en
1728 y que ascendió a casi doscientos mil reales. Mercedes Gamero, que ofrece esta infor-
mación, sí distingue en esta ocasión entre la Hacienda la Soledad y Nueva, lo que demues-
tra, como sospechábamos, que son dos explotaciones distintas.
Las descripciones que se han publicado del edificio hasta ahora no han hecho más que
repetir maquinalmente las escuetas pero casi siempre esclarecedoras palabras de Sancho
Corbacho, pionero en el estudio de la arquitectura agrícola sevillana. Por fortuna, nos
encontramos en condiciones de realizar una descripción más amplia que las anteriores.
Así, hemos de empezar diciendo que el grueso del caserío de la Soledad se articula en
A la izquierda, vista aérea lateral en la que destaca
el potente volumen del molino de aceite y la
fachada del señorío hacia el jardín; abajo, la torre de
contrapeso y el señorío.
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